Un
espectáculo que pueden ver los niños,
todos los públicos que fueron niños,
pero en realidad pensado para adultos, para los
que ya leyeron el libro y quedaron subyugados por
su riqueza, para animar a los que aún no
lo leyeron a que lo hagan.
Les proponemos el placer de compartir una profunda
emoción.
Antonio
González Beltrán