LA CARÁTULA

PRESENTA

 

 

 

AMORES IMPOSIBLES

 

 
 
 
DIRECCIÓN DE ANTONIO GONZÁLEZ BELTRÁN

Amores imposibles

Nosotros queríamos que el primer acto de la celebración del 40 Aniversario de La Carátula tuviera mucho que ver con el recorrido histórico de nuestro grupo, especialmente con el espíritu que nos impregnó desde los primeros años, desde el principio, allá en 1964. Estamos hablando del binomio juventud-investigación, que hemos procurado mantener hasta ahora, a pesar del paso del tiempo y de los cambios de rumbo en el mercado teatral. Esta es la razón por la que este espectáculo está en el inicio de la efemérides, pues aquí se cumplen nuestras condiciones: la de la juventud es evidente en el actor, la de la investigación hemos estado elaborándola paso a paso, en la formación de nuestro intérprete y, naturalmente, en el proceso de ensayos, buscando como en un laboratorio los recursos más expresivos para la comunicación escénica. Ha sido un recorrido lento y minucioso, volviendo atrás tantas veces como ha sido necesario, avanzando cuando los resultados lo permitían. Germán Iborra se ha formado con nosotros, en La Caràtula Jove -como actor de reparto en distintos montajes, como protagonista en Una noche (loca) de teatro obligatorio y en El retablillo de Don Cristóbal-, pero también en La Carátula “senior”, en el conocimiento interno de nuestra historia, de nuestro funcionamiento y en las prácticas técnicas del quehacer diario. Además ha trabajado para otras Compañías, como La Carreta y Maracaibo Teatro. Es decir, como se suele exigir en las transacciones laborales, es “un joven con experiencia”. Pero todo ello no hubiera servido de nada, o de poco, si, además, no hubiera aportado su entusiasmo y su amor manifiestos por una profesión en la que está dando sus primeros pero muy firmes pasos. Él mismo hizo la selección de los textos y de las canciones. Nosotros no hemos hecho, en este sentido, sino frenarlo para que no se desborde y hacerle ver la justa medida. No es tarea fácil la de unir textos de autores diversos, y menos aún la de enlazarlos con canciones más dispares aún; sin embargo la conjunción ha sido posible y el resultado es armónico, hermoso. Amores imposibles es un canto a la vida, aunque muchas veces la vida se vea entorpecida por barreras más o menos reales, más o menos tangibles. Es como un brindis al sol, a pesar de que ese mismo sol por el que levantamos nuestra copa pueda cegarnos. El sentimiento trágico de la vida, pero también el sentido del humor y la ternura, y la esperanza... Algo de todo eso, que no es poca cosa. Que lo disfruten.

Antonio González Beltrán